CORRIDA DE TOROS DE VARIAS GANADERÍAS, 24/V/18

TOROS DE ALCURRUCÉN, VICTORIANO DEL RÍO Y DOMINGO HERNÁNDEZ (G.) PARA:

“EL JULI” Y GINÉS MARÍN, MANO A MANO

23.000 ESPECTADORES

Sobre el papel teníamos para hoy un interesante festejo en el que se enfrentaban dos toreros diferentes, uno experimentado en grado superlativo, consagrado tras 20 años de matador puntero, y el otro, un torero joven, menos experimentado pero con buenas y muy demostradas capacidades en esta plaza, en la que triunfó el pasado año. El planteamiento de torear ganado de tres ganaderías diferentes a mí no me seduce. Ellos saben más que yo, claro, pero creo que el festejo resulta siempre más homogéneo y equilibrado con ganado de un mismo hierro. Cosas mías, quizás

Del sexteto destacó el buen 3º de Alcurrucén, “Licenciado” (7), aunque bajó algo en el caballo, se comió la muleta por abajo y aguantó una faena mandona y exigente como son las de “El Juli” cuando tiene enfrente un toro encastado. El otro de Alcurrucén, el 2º, se afligió pronto, soso y descastado. Sin alma el 1º , de Victoriano fue noble y vacío, sin “na” que ofrecer. El 6º, de Victoriano también, fue fiero, encastado y bravucón. Peleó con fuerza en el caballo cabeceando, empujando, con poder. Luego en la muleta se quedaba corto, embestía incierto y planteó grandes problemas a su matador, al que se llevó por delante, como se presumía… Incierto era también el 4º, de Garcigrande; bien hecho, tardeó en varas y luego apenas dio opciones. Al de Domingo Hernández que hizo 5º, de buenas hechuras, le presumíamos calidad al verlo humillar con elegancia y buen tranco. Regular en varas pasó a la muleta probón, remolón; y de pronto pareció estar enfermo, descoordinado, afligido…, y se acabó.

“El Juli” mostró su capacidades ante el soso 1º al que administró poder, poco necesario, y alguna superficialidad. Y lo mató de estocada caída. Al buen 3º le dio un buen repaso con pases mandones, ligados, y muchos de ellos ajustados. Alguna serie resultó superficial también, pero el grueso de la faena fue importante y merecedora de premio mayor. La espada no entró en su primer intento y el premio se quedó en una oreja pedida por el respetable. El 5º fue inapto para el lucimiento.

  

Ginés Marín estuvo con mucha entrega desde el quite que hizo al primer toro de la tarde, quite al que replicó Juli con unas caídas chicuelinas muy personales. Sus enemigos 2º y 4º no le dieron muchas opciones de triunfo. Y el 6º, bien hecho, de mucho poder en varas, bravucón como hemos dicho, le puso las cosas muy difíciles al joven jerezano-extremeño. Ginés se entregó a la pelea con todas sus fuerzas. Fue una lidia dura y difícil que emocionó al respetable y honró al torero. El respetable aplaudió la entrega del coletudo.

                         

 

                

 

Destacó José Mª Soler en la lidia del 1º y en su 2º par al 5º, tras haberle hecho su matador un quite providencial a la salida del 1º. Manuel Izquierdo  puso un buen par al 5º. El sobresaliente de la corrida, el matador David Saleri, no tuvo ocasión de intervenir en la tarde.

                                                                  

       -Salvador Núñez cita de frente, como hay que hacer; templa la embestida con su brazo intentando evitar el choque violento con el peto, como hay que hacer; y… pica trasero, como no hay que hacer.

  

Mario Benítez picó dando la grupa, no es eso, no es eso; picó trasero en ambos encuentros; malo; y templó la embestida con la fuerza de su brazo; bien por ello.

-Diego Díaz citó aceptablemente y retuvo la embestida con un puyazo traserillo.

   

Guillermo Marín querrá picar perfecto para ahormar los toros que ha de torear su hijo Ginés, pero… Cita al burel con la vara largada: mal. Entra entre las rayas sin apenas haber llamado al morito; mal. Pica muy trasero en sus dos encuentros. O sea: esto de picar es muy difícil y se sabe bastante poco de cómo hacerlo bien.

 

Tampoco brilló hoy José Antonio Barroso con la vara. Su resultado: un puyazo muy trasero y otro en que le hizo la carioca sin necesidad.

      

 -Y vamos con Agustín Navarro, que picó a un bravucón 6º que le puso en apuros propiciando una suerte que transmitió al respetable y consiguió su ovación. Vemos en la 1ª foto que el puyazo cayó trasero. En la 2ª observamos como Navarro aguanta con gallardía el empuje del mentiroso bravucón. La 3ª  fotografía  corresponde al 2º encuentro, y vemos también que ha caído trasera la puya. El toro empuja y Navarro, buen jinete, aguanta el poder del de Victoriano del Río apoyándose en un puyazo trasero. Ustedes decidirán si hay que aplaudir un puyazo trasero. Yo creo que no, y como lo creo así seguiré denunciándolos cuando se produzcan.

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José María Moreno Bermejo

José María Moreno Bermejo

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