CONGRESO NACIONAL DE TAUROMAQUIA

ASOCIACIÓN NACIONAL DE PRESIDENTES DE PLAZAS DE TOROS. 27, 28 Y 29 DE OCTUBRE DEL 2023

Incluyo en esta entrada la ponencia que presenté el sábado 28/X/2023, en el Congreso Nacional de Tauromaquia celebrado en Madrid, del que, a mi parecer, se han obtenido conclusiones de alto interés para mejorar la deriva en la que está sumida la Tauromaquia actualmente, principalmente la referida a la Corrida. De las citadas conclusiones nos satisfacen principalmente, en lo que se refiere a nuestra querida Suerte de varas, la de que la presidencia de los festejos hará uso de su potestad en la concesión de la 2ª oreja, negándosela al matador que no haya velado por una ejecución ortodoxa de la primera suerte de la corrida; y la de proponer para un futuro reglamento nacional el uso de puyas y protectores de estribos que minimicen los estragos que un mal puyazo puede provocar en la integridad del cornúpeto. Las conclusiones de este congreso pueden verlas en el enlace: https://www.avancetaurino.es/clausura-del-congreso-nacional-de-tauromaquia/

Por mi parte, ahí dejo mi ponencia confiando en que les parezca de interés.

PREÁMBULO

       Tradición, reglamento e integridad, premisas por las que se regirá este Congreso Nacional de Tauromaquia. Tres conceptos fundamentales que buscan, principalmente, la integridad del espectáculo taurino y, por ende, la defensa del toro.

       La Suerte de varas, primera suerte de la corrida, es el tema que nos toca desarrollar, explicando, a nuestro entender, para qué sirve, cómo se debe realizar, en qué situación se halla y cómo podría mejorarse para lograr defenderla de las malas praxis en la que está inmersa. Sí, su situación es realmente mala. Espero que los diversos componentes de esta mesa podamos aportar opiniones válidas que ayuden a mejorarla.

       Un gran experto en la Suerte de varas, Antonio Fernández de Heredia Hache, escribía en 1904[1]     sobre las normas a seguir para lograr un reglamento taurino que solventase los grandes problemas por los que pasaba la integridad de la corrida. En su artículo nº 26, decía:

       No podemos más que darle la importancia que en sí tiene el primer tercio de la lidia, en el que por diferentes y variados motivos todos faltan a su deber; y con tal manera de ejecutar una suerte de la que dependen, en general, las demás, no hay modo de que los toros bravos “den lo suyo” y pueda verse una buena corrida.

       Y continuaba:

       Siendo de tantísima importancia la forma en que es castigado en toro con la garrocha, no se explica que los espadas no se disputen para su cuadrilla los mejores picadores, una vez que contribuye, y no poco, aquel requisito en la faena que ha de llevar a cabo al dar muerte a un toro.  

       El tercer concepto que debería seguir a los 2 anteriores, a mi entender, debería ocuparse de la reglamentación que involucraría a los presidentes de las corridas para que logren encauzar la suerte de varas de acuerdo con las normas más elementales que este arte exige.

       En aquellos tiempos finiseculares del XIX, y los de principios del siglo XX, aún no se había declarado obligatorio el uso del peto protector del caballo, si bien ya venía siendo utilizado desde, que sepamos, 1887[2]. Sería en 1928, como todos saben, cuando se obligó su uso. A partir de esa fecha la corrida cambió radicalmente; para mal, claro. La protección del caballo era absolutamente necesaria, porque el espectáculo de sangre era cruento e inadmisible para la sensibilidad que había adquirido la sociedad. Pero la posibilidad de picar con exceso, con impunidad, sin grandes riesgos, permitió montarse en los caballos a muchos advenedizos, incapacitados, obedientes de su señor, que abusaron de su protección perjudicando la integridad del toro.

       Los reglamentos fueron acotando la forma adecuada de la suerte, pero el cumplimiento de los mismos, hasta hoy, es una absoluta quimera. Es cierto que hubo una época, a mediados del pasado siglo, en que las sanciones a los picadores eran efectivas; también lo es que los matadores corrían con las multas de sus subalternos, pues eran ellos, muy a menudo, quienes pedían a su picador los desmanes. Y luego, a partir 1980, cuando se da de alta oficialmente la Unión de Picadores y Banderilleros de España, para mí la única asociación efectiva dentro del taurinismo, la defensa que se hace de los subalternos es total; los otros componentes de la corrida, desde ganaderos a presidentes de plaza, autoridades varias empresarios o apoderados, no ganan un set a los bien organizados abogados de los subalternos.

       Un importante presidente de Las Ventas me confesó una vez que de las 65 propuestas de sanción que se habían incoado a los picadores durante una Feria de San Isidro, ni una de ellas llegó a buen fin por defectos de forma. Los abogados de la Unión, sabedores de los entresijos, de los cauces que deben seguirse en estas propuestas, salvaban a sus asociados de cualquier multa.

       Permítanme un recordatorio de algunos puntos del reglamento, ya que me servirán para desarrollar mi ponencia. Gracias.

REGLAMENTO TAURINO[3]

       -En el Capítulo III, artículo 37, Se expresa que:

       El presidente es la autoridad que dirige el espectáculo y garantiza el normal desarrollo del mismo y su ordenada secuencia, exigiendo el cumplimiento exacto de las disposiciones en la materia, proponiendo, en su caso, a la Administración competente la incoación de expedientes sancionador por las infracciones que se cometan.

       A mi entender queda suficientemente claro la importancia y responsabilidad del presidente en el desarrollo de la corrida. Será él, siempre, el único capacitado para encauzar el buen curso de la corrida, además de coordinar al final de la misma el control estricto de los documentos y pruebas necesarios para que todo lo sucedido sea debidamente acreditado, sin fallos o ausencias.

       -En el Capítulo IV, artículo 58, apartado 5º, se dice:

       5. El presidente podrá ordenar, de oficio o a instancia de los veterinarios, el examen de las vísceras y la toma de muestras biológicas para su análisis en los correspondientes laboratorios.

       Es algo poco conocido, que repercute de forma muy negativa en el comportamiento del toro tras su paso por una Suerte de varas mal ejecutada, las lesiones que pueden producirse en los pulmones del toro a los que llegó la puya. Ciertamente no es fácil de detectar en algunas ocasiones, pero creo que se deberían tener presente estas situaciones y, haciendo uso de las prerrogativas del artículo 58, aptdo. 5, ordenar el examen pertinente. También en las que sufren los ligamentos supraespinosos situados entre las apófisis espinosas de las vértebras torácicas. O la lesión a los cartílagos escapulares, que se producen en puyazos caídos e impiden el normal desplazamiento de la res…

       El ímpetu con el que el toro llega al encuentro, y el choque, que casi siempre se produce violento, provoca que las vísceras se muevan con fuerte inercia en la cavidad torácica, lo que puede lograr acercarlas a la puya que en muchas ocasiones pasan de los 30 cms en su penetración[4]. (En un estudio que abajo datamos, se especifica que la profundidad del puyazo suele ser de 3 veces la longitud de la puya, más 2/2,5 cms del grosor de la piel; existe una pequeña variación según la zona en que caiga la pica). Otro estudio que detallamos sobre este tema lo encargó la Unión de Criadores de Lidia a los veterinarios Julio Fernández Sanz y Juan Villalón González -Camino, y en él se confirmaban los datos que, con pequeñas diferencias, que habían publicado los veterinarios cordobeses Barona Hernández y Cuesta-López[5].

       -En el Capítulo IV, artículo 82, artículo 2º, al tratar de los premios o trofeos para los espadas, se dice:

       …; la segunda oreja de una misma res será de la exclusiva competencia del presidente, que tendrá en cuenta la petición del público, las condiciones de la res, la buena dirección de la lidia “en todos sus tercios”, la faena realizada tanto con el capote como con la muleta y, fundamentalmente, la estocada.

       De la potestad del presidente, así como de su obligación reglamentaria, debería ser informado el espada para que no se extrañara de que el rector de la corrida no concediera su trofeo, el 2º, a aquel matador que no lograra la buena dirección de la lidia en la Suerte de varas, como especifica el reglamento. Podría ser ésta una acción coercitiva que captara el interés del matador por hacer las cosas bien; todas las cosas.

       -En el Capítulo V, artículo 86, apartado 1, se refleja que al final del espectáculo se levantará acta en la que se detallarán las actuaciones e incidencias habidas en la corrida. Supongo que ese sería el momento en el que presidente, veterinario, asesor y delegado puedan decidir las actuaciones pertinentes y nombrar a los responsables de llevar a buen fin las acciones requeridas; sin errores a los que se pudieran acoger los abogados defensores.

       LA SUERTE DE VARAS, SU IMPORTANCIA Y EJECUCIÓN ADECUADAS.

       La Suerte de varas tiene los siguientes objetivos:

       1.- Comprobar la bravura de los toros.

       2.- Regular su poder.

       3.- Ahormar la embestida.

       4.- Facilitar quites artísticos.

       Es muy importante para el lidiador comprobar la bravura de sus oponentes para poder adecuar la lidia a su poder y arte. También para los ganaderos, que podrán mejorar el estudio sobre su ganadería; y para los aficionados es de interés saber sobre ella para poder emitir después juicio adecuado sobre lo realizado por el espada. Creo que este objetivo es incuestionable. Pero para que sea acertado, habría que considerar algunos aspectos de la vulgaridad actual.

1.- COMPROBAR LA BRAVURA DEL TORO

       1 a.- Puesta en suerte. Hay que valorar los esfuerzos del torero en la puesta en suerte adecuada, en su sitio, en su distancia, en su querencia… Poner al toro de cualquier forma, incluso debajo del caballo, por falta de saber o por negligencia, debe ser censurado.

       1 b.- El picador debería estar cerca de tablas, perpendicular a ellas, para no influir en la puesta en suerte por parte del matador. El poner el caballo tangente y junto a la raya es improcedente y evita un buen puyazo (aunque ahí se caza mejor al toro). Suele traer consigo el picar al relance, y normalmente dificulta el picar en sitio adecuado.

       1 c.- A la izquierda del picador deben estar situados todos los intervinientes, pero nunca demasiado cerca del caballo; y siempre quietos para no distraer al toro. Si queremos saber la bravura del toro, una vez situado el picador en la contraquerencia, hemos de dejar a caballo y toro frente a frente, solos, para que se expresen. El picador avanza desde sus cercanías a tablas, llama al toro, lo excita con movimientos y si lo necesita haciendo sonar el estribo, se acerca de frente, sesgando poco a poco el encuentro, pica, a ser posible sin dejar que el toro se estrelle contra el peto apoyándose en el estribo izquierdo, larga al toro tras medir debidamente el castigo.

    DIEGO RAMOS,

Si el toro rehúye el encuentro, es conveniente variar la posición del cite con presteza alejando al jaco de la contraquerencia, ya vista la poca bravura del toro. Ahora pueden actuar los banderilleros incitando al toro al encuentro. Tras otros intentos fallidos, el picador puede traspasar las rayas y picar debidamente.

       Y hablando de la quietud para no distraer al toro, conviene tomar conciencia de que muchos espadas y subalternos saltan en el callejón para desentumecerse, sin observar la obligada inmovilidad que deberían tener para no alterar la atención del toro. Estos episodios gimnásticos se producen no sólo durante el primer tercio; la presidencia debe evitarlo.

2.- REGULAR EL PODER DEL TORO

       2 a.- Es sabido que el toro debe ser atemperado para que el toreo sea posible. Cada torero tiene su concepto de la lidia y pide al picador que regule el castigo para que el toro se amolde a sus capacidades técnicas y artísticas. Tanto por el rigor del puyazo como por la pelea en el peto, el poder del toro se apoca, por lo que habrá de medirse bien ambas circunstancias para que el toro llegue a la faena de muleta con el poder necesario que ofrezca emoción. Dado que en las plazas de primera categoría los puyazos han de ser, al menos, dos, es improcedente castigar severamente en el primer encuentro; dosificar el castigo es primordial. Siempre defenderemos una estancia mínima en el peto.

       Tanto en más o en menos, los puyazos deben ser aplicados acorde con el poder del toro. ¡Hay que picar!, gritan algunos en la plaza; claro, hay que picar lo que haya que picar, ni más ni menos. Sería ridículo picar con el mismo castigo a todos los toros, so pena de quedarnos sin festejo. ¡Ni le ha metido las cuerdas! Eso no es conveniente cuando no es necesario. ¡Ni para un análisis!, gritan cuando no ven sangre. No saben que el mucho sangrado no es necesario en la suerte. De hecho, sólo cuando se llega con la puya a la vena escapular, o otras zonas sensibles, se produce un sangrado excesivo e improcedente que, a pesar de ello y en el peor de los casos no superará los 2/3 litros, un 6/7% de la volemia del toro que,  con 500 kgs, puede llegar a ser de 35 litros. Es similar a una donación de sangre de una persona de 75 kgs, que cede 300 cc de los 5,2 l de su volemia, o sea 6/7%, también. Bueno, es cierto que al donante le dan una coca cola y un bocata para recuperarse, mientras que al toro le solicitan entrega, pero los diferentes niveles de serotonina entre el  bravo y el hombre posibilitan que la capacidad de recuperación y ataque de aquel no se vean afectada, en absoluto, por esa pérdida sanguínea.

       De cualquier modo, es necesario que se controle el castigo que sufre la res, y censurar su exceso, así como valorar la idoneidad de la suerte también en su colocación. Recordemos que en el Capítulo II, Artículo 72, apartado nº 4, se indica:  … quedando prohibido barrenar, tapar la salida a la res, girar alrededor de la misma, insistir o mantener el castigo incorrectamente aplicado…

3.- AHORMAR LA EMBESTIDA.

       En la justificación del por qué los puyazos deben ser colocados en el morrillo, los veterinarios cordobeses[6], que realizaron un serio estudio que plasmaron en su libro Suerte de vara, justifican el por qué debe picarse en el morrillo:     

       Porque interesa el borde dorsal del cuello en su porción caudal, un poco anterior a su unión con la cruz, que corresponde al nivel de la 4ª a la 6ª vértebras cervicales, y que lesiona los músculos extensores responsables del movimiento de la cabeza, consecuentemente de la cornamenta, logrando así ahormar la cabeza en sus movimientos para el toreo de muleta.

       El estudio de la Unión de Criadores, en la página 126 de la Revista de Estudios Taurinos nº 9, donde se publicó en 1999, sobre la zona donde se debe picar se dice que hay que hacerlo en la Zona A, y se explica:

         Es la región anatómica donde se debe picar. Se encuentra situada entre la 4ª y la 7ª vértebras cervicales. Se sitúa dicha región en el borde dorsal del cuello, en su porción caudal. Se podrían ver afectados por la puya las siguientes estructuras: el músculo romboide en su porción cervical, el trapecio en su porción cervical, el esplenio del cuello y la cabeza, el espinal del cuello y el semiespinal de la cabeza, así como la porción funicular del ligamento de la nuca.

       La misión del puyazo colocado en la citada región es descolgar la cabeza del toro al lesionar los músculos extensores…

       Como se puede deducir de ambos estudios, la coincidencia es total respecto a la necesidad de que el puyazo quede en el morrillo, o al final del mismo, y la justificación también es la misma, la de que, con la lesión o afectación de los músculos extensores, se dificulta el elevar la cabeza de la res, siendo más propicia la humillación. En ambos estudios se explican detenidamente las consecuencias de los malos puyazos, y la gravedad de cada uno de ellos según en la zona en la que se inflijan. Es de destacar que el estudio de la Unión de Criadores contempla un total de 8.197 datos. Por cierto, cuando dudo sobre la situación del puyazo, me fijo en el caudal sanguíneo que baja por su lomo izquierdo (el 90% de los puyazos sólo vierten sangre por el lomo izquierdo); si cursa por delante del brazuelo, el puyazo es correcto en su colocación.

4.- FACILITAR QUITES ARTÍSTICOS.

       El dosificar el castigo en varas trae consigo una muy bella fase de la suerte: la ejecución de quites artísticos. Hay que lamentar su casi absoluta desaparición en los cosos actualmente ya que al reglamentar un mínimo de un puyazo en las plazas de segunda y menores categorías, está allí prácticamente desaparecida. Recuperar estos quites produciría en los festejos un mayor disfrute para aficionados y espectadores, pero el interés de muchos espadas en pasar presto a la faena de muleta, diluye esa posibilidad. El puyazo todo en uno, y las prisas nos aguan la fiesta del toreo de capote, del que tanto hemos disfrutado otrora.

       Durante las temporadas de 1997 al 2007, el gran dibujante César Palacios y un servidor, realizamos 10 anuarios sobre los festejos celebrados en la plaza de Las Ventas; en total unos 700 (por 6 toros y por 2 puyazos por toro: unas 8.500 suertes de varas). Los apuntes del natural que captaba César desde su burladero de arenero, los acompañábamos con mis comentarios sobre los festejos, y por tácito acuerdo habíamos decidido tratar con preferencia sobre los toros y los subalternos, determinando que ya eran muchos los sectores que hablaban sobre los toreros. Los 11 años de nuestro trabajo, patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid, nos dieron perspectiva suficiente sobre los comportamientos de los toros, y nuestra afición a la Suerte de varas, ya desde el año 1975 pertenecíamos a la Peña El Puyazo, nos indujo a estudiar los comportamientos de las reses tras la calidad de los puyazos que recibían.

       La relación causa – efecto entre el puyazo y el comportamiento posterior de la res tuvo un resultado razonable en la mayoría de las ocasiones (entre las que dejábamos sin valor aquellas que tuvieran otras incidencias distorsionantes)[7]. De dichos trabajos pude colegir que en un porcentaje superior al 40%, los puyazos defectuosos repercutieron de forma clara en el comportamiento del toro en la muleta.

       Lógicamente he constatado mis experiencias con las de veterinarios, picadores y matadores de toros, y a lo largo del tiempo he tenido que rectificar algunas de mis primeras premisas dada las informaciones recibidas; lo básico, no. Pero sigo convencido que la buena puya, aplicada al final del morrillo, la suerte realizada sin dejar que se estrelle el caballo en el peto; la largada rauda del toro y el castigo bien medido, procura un toro más útil para una lidia adecuada, sin cabeceos, caídas, etc.

       Ciertamente el toro ha cambiado muchísimo a lo largo de los tiempos. Actualmente en toro es más bravo, menos violento, y es difícil sacárselo del peto, por lo que es preceptivo adoptar una forma de picar basada en largar al toro lo antes posible, sin dejarle refugio en el peto. A más bravura menos facilidad, por lo que las actitudes de los picadores, y las órdenes de los espadas, deben adaptarse a configurar una primera suerte en la que se pique menos y se realicen más encuentros; eso beneficiaría al curso de la corrida, y al toreo más íntegro. También las posibilidades de que humillen han aumentado sensiblemente; ya no solo los saltillos y sus derivados son propensos a llevar el hocico por la arena. Por ello el modo de picar ha variado en los últimos tiempos; ahora se olvida a menudo el picar en su sitio, ya que la casta o la bravura del burel permiten al diestro una lidia correctiva que obtiene el resultado necesario para una faena lucida. Esas dotes de humillación, que residen principalmente en las ganaderías cuyos toros tiene mayor grado de serotonina[8], está cada día aumentando en el resto de ellas, con lo que en la cabaña brava se sigue mejorando sus virtudes para la faena de muleta.   

       Y dada la situación de la Suerte de varas en la actualidad, que ya hemos cualificado como deficiente, es necesario habilitar todos los argumentos que posibiliten una mejora de esa suerte, que todo el mundo trata como de importancia capital, pero que estoy seguro de que la mayoría de los taurinos lo dicen para no tener que explicar por qué ellos no la hacen caso alguno.

       Sería aconsejable que todos pudiéramos leer el librito titulado: La Suerte de varas dicha y hecha por Raimundo Rodríguez[9]. En él se calibra muy claramente la suerte bien hecha; también la mal realizada y sus consecuencias. Y su énfasis en acortar el estribo izquierdo para poder apoyarse en él al intentar largar al toro. Diáfana su explicación de por qué se aburrió de picar con un torero que toreaba corridas comerciales, y que le obligaba a picar de otro modo al que tenía por costumbre después de haber estado 30 años con toreros de corridas duras. Raimundo obtuvo 3 trofeos de la Peña el Puyazo al mejor picador.

       Los presidentes de los festejos taurinos, cumpliendo con los reglamentos vigentes (¡qué horror el plural necesario!), pueden ayudarnos mucho a los aficionados a defender nuestra querida corrida de toros. En sus manos están algunas herramientas, como las que hemos citado y algunas más que otros ponentes aportarán para mejorar nuestra corrida. Conviene que estudien ustedes detenidamente los trabajos realizados por nuestro ponente amigo Julio Fernández Sanz y el matador Manuel Sales, sobre la puya de base cuadrangular que seguro que ahora nos explicaran debidamente. Es indispensable utilizar puyas que no dañen al toro. Hay que evitar que los malos picadores acaben con las virtudes del toro de lidia. Los picadores buenos, que los hay, y bastantes (aunque como quieren cobrar lo que les corresponde son sustituidos muchas veces por hermanos, primos, sobrinos, incluso por alguien querido por el espada), deben destacarse en la defensa de estas nuevas puyas, menos lesivas, con las que se regula el castigo mejor; que facilita el rectificar cuando se yerra; que procuran menos visión cruenta…

       Ustedes también pueden ayudarnos, señores presidentes. Están ahí principal y mayoritariamente por su afición. Nosotros también, por ello en esta intervención he intentado mostrarles mis inquietudes por una suerte que tanto amo para que ustedes también la defiendan. Yo prometí hacerlo ante mi presidente de la peña El Puyazo José Asensio cuando se iba…   

Muchas gracias y mucha suerte.     

Madrid, 28 de octubre del 2023.   


[1] Doctrinal taurómaco de Hache. Antonio Fernández de Heredia Hache. Madrid, 1904.

[2] Revista La Banderilla. Nº 1. 1887.

[3] BOE-A-1996-4945 Real Decreto 145/1996, de 2 de fe…

https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1996-4945

[4] Suerte de vara. Pág. 189. De Luis F. Barona Hernández y Antonio E. Cuesta López. 1999.

[5] Revista de estudios taurinos, nº 19, págs. 113/139. Estudio de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, de los autores, Julio Fernández Sanz y Juan Villalón González Camino. Año 1999.

[6] Suerte de vara. De Luis F. Barona Hernández y Antonio E. Cuesta López. 1999.

[7] La verdad sobre la Suerte de varas. Pág. 73. José María Moreno Bermejo. 2016.

[8] Tesis doctoral del veterinario Francisco Jiménez.

[9] La Suerte de varas hecha y dicha por Raimundo Rodríguez. Editorial Temple, 2012.

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José María Moreno Bermejo

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